Valen las precisiones

La familia Orjachen llevaba tiempo con la empresa ENCUENTROS, asentada en esa gran ciudad.  Poseían un departamento de redacción, uno de revista, publicidad, marketing, preprensa y todo lo concerniente a una empresa de ese calibre. El negocio había ya permanecido con los Orjachen desde que la madre de Joel Orjachen la heredo de su padre, un hombre solitario que en principio dedicaba el negocio a la papelería. Tenía un sistema de aprendices donde Gonzalo Orjachen comenzó carrera y donde conocio a la madre de Joel. ENCUENTROS pertenecía a la familia de Joel Orjachen desede generaciones atrás.

La inteligencia y audacia de Gonzalo le hicieron ganar favor con el hombre solitario padre de Luisa Andes, la madre de Joel y su primera esposa. Joel no se crio demasiado con su padre, ni con su madre, así que en todo caso era un poco desgracia su niñez. El único que en cierta forma le extrañaba en demasía era su abuelo, el dueño de ENCUENTROS, la empresa papelera. Al heredarla Gonzalo y volverse el presidente, se le dejo muy claro que aunque volviera a casarse y tuviera hijos, toda la empresa recaería en Joel, el único nieto y quién por derecho tendía y deberái tener el control de esos negocios.

Pero de promesa en promesa se van uniendo los lazos, cuando Gonzalo Orjachen ya se encontraba a punto de morir ha mandado llamar a su hijo Joel y temiendo la falta de caridad por parte de él y de las personas que le influenciaban, le hizó prometer que dentro de la empresa conservaría los empleos y status que habían mantenido a sus hermanastras, sin dejar en el desamparo a su madrastra Fátima. Le dijo:

Considerarlas puestas en alguna dirección. Ellas ya tienen cierta experiencia en dónde se encuentran actualmente. Lamento mucho no haberlas visto o atendido lo suficiente en mis hijas. Oh, Joel, por favor prometemelo, no las dejarás solas.

A lo que Joel, en el trance del verdadero dolor que puede dar ver al padre morir, decía que sí a todo lo que en ese momento se le pedía.

Joel se sentía en condiciones de hacer tal como su padre le pidió y en consecuencia se sentía generoso por solo pensar en que podría llevar a cabo esa labor que Gonzale le había solicitado.

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Encuentros y presentaciones

Peoni tiene los ojos hinchados de tanto llorar, Clara  ha conseguido y contrario a su carácter calmarse en tanto se da la despedida de su padre, en el funeral. Fátima y Emilia simplemente están como ausentes, mientras todos los allegados, buenos y malos han dado el pésame. Joel es apurado por su frívola esposa Antonieta, a despedirse lo más pronto posible de aquel lugar donde se lleva cabo el funeral, argumentando que su pequeño Luis debe estar en cama como todos los pequeños de 8 años. Un regordete niño, mimado que además no para de jugar con su iPad.

Estaban a punto de retirarse del funeral cuando arribo al lugar Alex Bo. Con un rostro sumamente consternado, saludo a su hermana, al pequeño y a Joel. Paso a la siguiente sala y ahí vio a Peoni, Clara, Emilia y Fátima. A todas saludo y dio el pésame seguidamente. No había porque involucrarse tanto, sin embargo sentía la pena que da la caridad y se acercaba a ellas con pronfunda amabilidad. Aquella venida de su corazón noble y afable.

La mirada de ambos se encontro, la de Peoni y la de Alex, parecía más que encuentro una presentación, y quién de inmediato reacciono fue Antonieta que sin procurar decencia, interrumpio el momento singular, pidió que le llevara su hermano Alex a casa, junto con el pequeño, ya que su marido Joel se encontraba simplemente incapaz debido al dolor, aunque no fuera cierto. Joel de cualquier manera siempre asentia a lo que su mujer pidiera, dijera o hiciera.

Todos se despidieron cortesmente, algunos aún seguían en el trance del dolor y no notaron la ocasión del desaire de Antonieta para con Peoni y el encuentro presentación de Alex a sus ojos. Era hora pues, de comenzar a olvidarse de la vida tal como era y de empezar sin más a vislumbrar la continuidad de la vida.

Nuevas realidades

Peoni y Clara son dos solteras que llegan a la ciudad donde se encuentra la empresa de su padre, quién ha recientemente fallecido y que aunque no le han visto demasiado, le querían. Sabían perfectamente que a la muerte de su padre quedarían un poco desamparadas, si su medio hermano Joel, hijo del primer matrimonio de su padre Gonzalo Orjachen no les dejaba en la misma división de trabajo en la que ya llevaban varios años laborando.

El cambio suponía un miedo atroz, Joel Orjachen no conocía el negocio, la empresa de publicidad le era totalmente desconocida, por años, Gonzalo Orjachen se había hecho cargo y había hecho todo lo posible porque Peoni y Clara aprendieran todo lo relacionado con la empresa para lograr heredarles o por lo menos que pudieran sostenerse por sí mismas. Encargo para ellas una gran cantidad de cursos y les envio con los mejores  directores de marcas, publicistas y diseñadores para aprender siempre de lo mejor. La ausencia de su padre sólo la sentían por la falta de presencia física, en otro sentido el padre, Gonzalo siempre estaba pendiente de ellas, muchísimo más que su hijo Joel.

Joel era un joven con chispa, aunque venido a menos debido al pasar de los años, la muerte de su madre, de quién heredaria todo a la muerte de su padre, y a la decisión de casarse con Antonieta Bo una joven superficial y un tanto egoísta, que a la primera semana de tener al hijo de ambos, Luis, decidio tomar dieta, ir al gimnasio y encargar alguien que se hiciera cargo del bebé. Hasta pudiera afirmarse que Joel era más responsable que ella misma, sin embargo lo que podría salvarle de la habladuría de las personas era su familia y la buena reputación de su hermano; Alex Bo en quien estaban puestas las esperanzas de la familia Bo, Alex era un generoso diseñador, soñador y muy creativo. Le pensaban que fuese el director general de la empresa publicitaria -ENCUENTROS- la recién heredada de Gonzalo Orjachen.

El funeral fue muy emotivo, todos se abrazaban, contaban historias de Gonzalo, sus libros de la biblioteca, como logro tal o cuál negocio o firma para la empresa. Joel se porto muy condescendiente; ya que de días antes había prometido a su padre cuidar de sus hermanas Peoni y Clara. La muerte supone un cambio y después del funeral tan sentido llegaron las nuevas realidades.

Peoni es una joven de 22 años que trabaja desde los 17 en estilo, redacción y organización de eventos. Su piel es blanca, frente alta, grandes ojos enmarcados por unas cejas pobladas y muy finas, mentón agradable, en general tiene un carácter templado, serio, prudente. Mientras que Clara, de 20 años, es muy romántica, a veces impulsiva, tan como su nombre, es clara y honesta. Un rostro tan agradable que más que Clara atinaban a llamarle Angel. La madre de ambas, es bastante más reservada, la señora Orjachen- Fátima-, la recién viuda, es todavía bastante joven, sin embargo y debido a su manera de actuar parece que no buscara un nuevo matrimonio, aún le quedan fuerzas para criar a su última pequeña, Emilia, de tan sólo 13 años, una pícara traviesa cuyas actitudes todavía eran las de una pequeña, ojos grandes en color marrón, cabellos largos y ondulados y por lo general muy desarreglados.